<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://2008rosario.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Segundos A y B - Idioma Espa&#xF1;ol</title><description>Extensi&#xF3;n del tiempo pedag&#xF3;gico</description><link>https://2008rosario.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Corazonada</title><link>https://2008rosario.blogia.com/2008/061601-corazonada.php</link><guid isPermaLink="true">https://2008rosario.blogia.com/2008/061601-corazonada.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Corazonada<br style="mso-special-character: line-break;" /><br style="mso-special-character: line-break;" /></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Apret&eacute; dos veces el timbre y en seguida supe que me iba a quedar. Hered&eacute; de mi padre, que en paz descanse, estas corazonadas. La puerta ten&iacute;a un gran barrote de bronce y pens&eacute; que iba a ser bravo sacarle lustre. Despu&eacute;s abrieron y me atendi&oacute; la ex, la que se iba. Ten&iacute;a cara de caballo y cofia y delantal. "Vengo por el aviso", dije. "Ya lo s&eacute;", gru&ntilde;&oacute; ella y me dej&oacute; en el zagu&aacute;n, mirando las baldosas. Estudi&eacute; las paredes y los z&oacute;calos, la ara&ntilde;a de ocho bombitas y una especie de cancel. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Despu&eacute;s vino la se&ntilde;ora, impresionante. Sonri&oacute; como una Virgen, pero s&oacute;lo como. "Buenos d&iacute;as." "&iquest;Su nombre?" "Celia." "&iquest;Celia qu&eacute;?" "Celia Ramos." Me barri&oacute; de una mirada. La pipeta. "&iquest;Referencias?" Dije tartamudeando la primera estrofa: "Familia Su&aacute;rez, Maldonado 1346, tel&eacute;fono 90948. Familia Borrello, Gabriel Pereira 3252, tel&eacute;fono 413723. Escribano Perrone, Larra&ntilde;aga 3362, sin tel&eacute;fono." Ning&uacute;n gesto. "&iquest;Motivos del cese?" Segunda estrofa, m&aacute;s tranquila: "En el primer caso, mala comida. En el segundo, el hijo mayor. En el tercero, trabajo de mula." "Aqu&iacute;", dijo ella, "hay bastante que hacer". "Me lo imagino." " Pero hay otra muchacha, y adem&aacute;s mi hija y yo ayudamos. " "S&iacute;, se&ntilde;ora." Me estudi&oacute; de nuevo. Por primera vez me di cuenta que de tanto en tanto parpadeo. "&iquest;Edad?" "Diecinueve." "&iquest;Ten&eacute;s novio?" "Ten&iacute;a." Subi&oacute; las cejas. Aclar&eacute; por las dudas: "Un atrevido. Nos peleamos por eso." La Vieja sonri&oacute; sin entregarse. "As&iacute; me gusta. Quiero mucho juicio. Tengo un hijo mozo, as&iacute; que nada de sonrisitas ni de mover el trasero." Mucho juicio, mi especialidad. S&iacute;, se&ntilde;ora. "En casa y fuera de casa. No tolero porquer&iacute;as. Y nada de hijos naturales, &iquest;estamos?" "S&iacute;, se&ntilde;ora." &iexcl;Ula Marula! Despu&eacute;s de los tres primeros d&iacute;as me resign&eacute; a soportarla. Con todo, bastaba una miradita de sus ojos saltones para que se me pusieran los nervios de punta. Es que la vieja parec&iacute;a verle a una hasta el h&iacute;gado. No as&iacute; la hija, Estercita, veinticuatro a&ntilde;os, una pituca de ocai y rumi que me trataba como a otro mueble y estaba muy poco en la casa. Y menos todav&iacute;a el patr&oacute;n, don Celso, un bagre con lentes, m&aacute;s callado que el cine mudo, con cara de malandra y ropas de Yriart, a quien alguna vez encontr&eacute; mir&aacute;ndome los senos por encima de <em>Acci&oacute;n</em>. En cambio el joven Tito, de veinte, no precisaba la excusa del diario para investigarme como cosa suya. Juro que obedec&iacute; a la Se&ntilde;ora en eso de no mover el trasero con malas intenciones. Reconozco que el m&iacute;o ha andado un poco dislocado, pero la verdad es que se mueve de moto propia. Me han dicho que en Buenos Aires hay un doctor japon&eacute;s que arregla eso, pero mientras tanto no es posible sofocar mi naturaleza. O sea que el muchacho se impresion&oacute;. Primero se le iban los ojos, despu&eacute;s me atropellaba en el corredor del fondo. De modo que por obediencia a la Se&ntilde;ora, y tambi&eacute;n, no voy a negarlo, pormigo misma, lo tuve que frenar unas diecisiete veces, pero cuid&aacute;ndome de no parecer demasiado asquerosa. Yo me entiendo. En cuanto al trabajo, la gran siete. "Hay otra muchacha" hab&iacute;a dicho la Vieja. Es decir, hab&iacute;a. A mediados de mes ya estaba solita para todo rubro. "Yo y mi hija ayudamos", hab&iacute;a agregado. A ensuciar los platos, c&oacute;mo no. A qui&eacute;n va a ayudar la vieja, vamos, con esa bruta panza de tres papadas y esa metida con los episodios. Que a m&iacute; me gustase Isolina o la Burgue&ntilde;o, vaya y pase y ni as&iacute;, pero que a ella, que se las tira de avispada y lee Selecciones y Lifenespa&ntilde;ol, no me lo explico ni me lo explicar&eacute;. A qui&eacute;n va a ayudar la ni&ntilde;a Estercita, que se pasa revent&aacute;ndose los granos, jugando al tenis en Carrasco y desparramando fichas en el Parque Hotel. Yo salgo a mi padre en las corazonadas, de modo que cuando el tres de junio (fue San Cono bendito) cay&oacute; en mis manos esa foto en que Estercita se est&aacute; ba&ntilde;ando en cueros con el menor de los G&oacute;mez Taibo en no s&eacute; qu&eacute; arroyo ni a m&iacute; qu&eacute; me importa, en seguida la guard&eacute; porque nunca se sabe. &iexcl;A qui&eacute;n van ayudar! Todo el trabajo para m&iacute; y aguantate piola. &iquest;Qu&eacute; tiene entonces de raro que cuando Tito (el joven Tito, bah) se puso de ojos vidriosos y cada d&iacute;a m&aacute;s ligero de manos, yo le haya aplicado el sosegate y que habl&aacute;ramos claro? Le dije con todas las letras que yo con &eacute;sas no iba, que el &uacute;nico tesoro que tenemos los pobres es la honradez y basta. &Eacute;l se ri&oacute; muy canchero y hab&iacute;a empezado a decirme: "Ya ver&aacute;s, putita", cuando apareci&oacute; la se&ntilde;ora y nos mir&oacute; como a cad&aacute;veres. El idiota baj&oacute; los ojos y mutis por el foro. La Vieja puso entonces cara de al fin solos y me encaj&oacute; bruta trompada en la oreja, en tanto que me trataba de comunista y de ramera. Yo le dije: "Usted a m&iacute; no me pega, &iquest;sabe?" y all&iacute; nom&aacute;s demostr&oacute; lo contrario. Peor para ella. Fue ese segundo golpe el que cambi&oacute; mi vida. Me call&eacute; la boca pero se la guard&eacute;. A la noche le dije que a fin de mes me iba. Est&aacute;bamos a veintitr&eacute;s y yo precisaba como el pan esos siete d&iacute;as. Sab&iacute;a que don Celso ten&iacute;a guardado un papel gris en el caj&oacute;n del medio de su escritorio. Yo lo hab&iacute;a le&iacute;do, porque nunca se sabe. El veintiocho a las dos de la tarde, s&oacute;lo quedamos en la casa la ni&ntilde;a Estercita y yo. Ella se fue a sestear y yo a buscar el papel gris. Era una carta de un tal Urquiza en la que le dec&iacute;a a mi patr&oacute;n frases como &eacute;sta: "Xx xxx x xx xxxx xxx xx xxxxx". </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">La guard&eacute; en el mismo sobre que la foto y el treinta me fui a una pensi&oacute;n decente y barata de la calle Washington. A nadie le di mis se&ntilde;as, pero a un amigo de Tito no pude neg&aacute;rselas. La espera dur&oacute; tres d&iacute;as. Tito apareci&oacute; una noche y yo lo recib&iacute; delante de do&ntilde;a Cata, que desde hace unos a&ntilde;os dirige la pensi&oacute;n. &Eacute;l se disculp&oacute;, trajo bombones y pidi&oacute; autorizaci&oacute;n para volver. No se la di. En lo que estuve bien porque desde entonces no falt&oacute; una noche. Fuimos a menudo al cine y hasta me quiso arrastrar al Parque, pero yo le apliqu&eacute; el tratamiento del pudor. Una tarde quiso averiguar directamente qu&eacute; era lo que yo pretend&iacute;a. All&iacute; tuve una corazonada: "No pretendo nada, porque lo que yo querr&iacute;a no puedo pretenderlo". </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Como &eacute;sta era la primera cosa amable que o&iacute;a de mis labios se conmovi&oacute; bastante, lo suficiente para meter la pata. "&iquest;Por qu&eacute;?", dijo a gritos, "si &eacute;se es el motivo, te prometo que..." Entonces como si &eacute;l hubiera dicho lo que no dijo, le pregunt&eacute;: "Vos s&iacute;... pero, &iquest;y tu familia?" "Mi familia soy yo", dijo el pobrecito. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Despu&eacute;s de esa compadrada sigui&oacute; viniendo y con &eacute;l llegaban flores, caramelos, revistas. Pero yo no cambi&eacute;. Y &eacute;l lo sab&iacute;a. Una tarde entr&oacute; tan p&aacute;lido que hasta do&ntilde;a Cata hizo un comentario. No era para menos. Se lo hab&iacute;a dicho al padre. Don Celso hab&iacute;a contestado: "Lo que faltaba." Pero despu&eacute;s se abland&oacute;. Un tipo pierna. Estercita se ri&oacute; como dos a&ntilde;os, pero a m&iacute; qu&eacute; me importa. En cambio la Vieja se puso verde. A Tito lo trat&oacute; de idiota, a don Celso de cero a la izquierda, a Estercita de inmoral y tarada. Despu&eacute;s dijo que nunca, nunca, nunca. Estuvo como tres horas diciendo nunca. "Est&aacute; como loca", dijo el Tito, "no s&eacute; qu&eacute; hacer". Pero yo s&iacute; sab&iacute;a. Los s&aacute;bados la Vieja est&aacute; siempre sola, porque don Celso se va a Punta del Este, Estercita juega al tenis y Tito sale con su barrita de La Vascongada. O sea que a las siete me fui a un monedero y llam&eacute; al nueve siete cero tres ocho. "Hola", dijo ella. La misma voz gangosa, impresionante. Estar&iacute;a con su salto de cama verde, la cara embadurnada, la toalla como turbante en la cabeza. "Habla Celia", y antes de que colgara: "No corte, se&ntilde;ora, le interesa." Del otro lado no dijeron ni mu. Pero escuchaban. Entonces le pregunt&eacute; si estaba enterada de una carta de papel gris que don Celso guardaba en su escritorio. Silencio. "Bueno, la tengo yo." Despu&eacute;s le pregunt&eacute; si conoc&iacute;a una foto en que la ni&ntilde;a Estercita aparec&iacute;a ba&ntilde;&aacute;ndose con el menor de los G&oacute;mez Taibo. Un minuto de silencio. "Bueno, tambi&eacute;n la tengo yo." Esper&eacute; por las dudas, pero nada. Entonces dije: "Pi&eacute;nselo, se&ntilde;ora" y cort&eacute;. Fui yo la que cort&eacute;, no ella. Se habr&aacute; quedado mascando su bronca con la cara embadurnada y la toalla en la cabeza. Bien hecho. A la semana lleg&oacute; el Tito radiante, y desde la puerta grit&oacute;: "&iexcl;La vieja afloja! &iexcl;La vieja afloja!" Claro que afloja. Estuve por dar los hurras, pero con la emoci&oacute;n dej&eacute; que me besara. "No se opone pero exige que no vengas a casa." &iquest;Exige? &iexcl;Las cosas que hay que o&iacute;r! Bueno, el veinticinco nos casamos (hoy hace dos meses), sin cura pero con juez, en la mayor intimidad. Don Celso aport&oacute; un chequecito de mil y Estercita me mand&oacute; un telegrama que -est&aacute; mal que lo diga- me hizo pensar a fondo: "No creas que sal&iacute;s ganando. Abrazos, Ester." </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">En realidad, todo esto me vino a la memoria, porque ayer me encontr&eacute; en la tienda con la Vieja. Estuvimos codo con codo, revolviendo saldos. De pronto me mir&oacute; de refil&oacute;n desde abajo del velo. Yo me hice cargo. Ten&iacute;a dos caminos: o ignorarme o ponerme en vereda. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Creo que prefiri&oacute; el segundo y para humillarme me trat&oacute; de usted. "&iquest;Qu&eacute; tal, c&oacute;mo le va?" Entonces tuve una corazonada y agarr&aacute;ndome fuerte del paraguas de nailon, le contest&eacute; tranquila: "Yo bien, &iquest;y usted, mam&aacute;?" </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;" align="right"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Mario Benedetti</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 16 Jun 2008 17:11:00 +0000</pubDate></item><item><title>Las voces en la narraci&#xF3;n</title><link>https://2008rosario.blogia.com/2008/060402-las-voces-en-la-narracion.php</link><guid isPermaLink="true">https://2008rosario.blogia.com/2008/060402-las-voces-en-la-narracion.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el cuento se crea un mundo de ficci&oacute;n en el cual viven y act&uacute;an personajes creados por el autor. El lector se introduce en ese mundo imaginando c&oacute;mo es y recreando en su mente la historia que se cuenta.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La voz que cuenta la historia se denomina <strong>narrador</strong>. Este puede ser interno o externo a la historia, es decir, que puede participar o no de los hechos que narra.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando en el texto narrativo aparece una conversaci&oacute;n entre personajes, sus intervenciones se marcan con una raya al comienzo de cada turno. Decimos que estamos ante el <strong>discurso directo</strong> del personaje. El lector se encuentra directamente con su voz, el narrador le da la palabra.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A veces el narrador interviene a continuaci&oacute;n de las palabras del personaje para anunciar o comentar lo que este dice. Entonces aparece una segunda raya y verbos que son dichos por el narrador, que enmarcan la intervenci&oacute;n del personaje. Esos verbos se denominan <strong>verbos de referencia o introductores</strong>. (ej: "dijo", "pregunt&oacute;", "grit&oacute;").</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Wed, 04 Jun 2008 01:00:00 +0000</pubDate></item><item><title>La operaci&#xF3;n</title><link>https://2008rosario.blogia.com/2008/060401-la-operacion.php</link><guid isPermaLink="true">https://2008rosario.blogia.com/2008/060401-la-operacion.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">LA OPERACI&Oacute;N</span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 6pt; font-family: Verdana;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">Aquel tipo estaba aburrido de ser un mam&iacute;fero, quer&iacute;a ser ov&iacute;paro para poder poner huevos. Habl&oacute; con varios m&eacute;dicos que le dijeron que ac&aacute; no lo iba a poder hacer. Entonces fue al C.T.I. a Salto y de ah&iacute; lo mandaron a Montevideo. Fue al Cl&iacute;nicas y consult&oacute;. Definitivamente en el Uruguay era imposible hacerlo por falta de instrumentos, aunque hubiera m&eacute;dicos con capacitaci&oacute;n para ello. Entonces se fue a Europa, all&aacute; s&iacute; lo pod&iacute;a hacer. Deb&iacute;a quedarse dos semanas internado, la operaci&oacute;n iba a durar ocho horas. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 6pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">Despu&eacute;s de la operaci&oacute;n qued&oacute; con plumas en vez de vellos y con cresta, pico no le pusieron por un problema de inhalaci&oacute;n al respirar. Luego de estar dos semanas en el hospital se fue a su departamento que hab&iacute;a comprado porque le resultaba m&aacute;s barato que estar pagando el hotel.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 6pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">Cuando volvi&oacute; los doctores le hicieron un estudio para conocer mejor su nuevo estado. Volvi&oacute; a su casa muy contento. Cambi&oacute; su c&eacute;dula de identidad.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 6pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">Despu&eacute;s de haber ordenado sus cosas se pregunt&oacute; con qui&eacute;n iba a poner los huevos. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 6pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">Y el pobre muri&oacute; solo... de angustia.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: right;" align="right"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">Mart&iacute;n Dalto</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 6pt; text-align: right;" align="right"><span style="font-size: 8pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-weight: bold;">Viejo Lugar</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 04 Jun 2008 00:46:00 +0000</pubDate></item><item><title>La Helada - Jes&#xFA;s Moraes</title><link>https://2008rosario.blogia.com/2008/051401-la-helada-jesus-moraes.php</link><guid isPermaLink="true">https://2008rosario.blogia.com/2008/051401-la-helada-jesus-moraes.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"><span style="font-family: Verdana;"><strong><span style="font-size: 12pt;">La helada</span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 12pt;"></span></strong></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Esa tarde Gregorio baj&oacute; hasta el r&iacute;o y supo que la helada ser&iacute;a de las grandes. El viento hab&iacute;a soplado todo el d&iacute;a y unas olas rojizas con una cresta blanca se agolpaban en la orilla haciendo llorar el r&iacute;o. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Si llega a aflojar el viento no va a haber negro que aguante</em>, dec&iacute;a Gregorio Ramos con la gorra metida hasta las orejas. El cielo, cubierto desde la madrugada se presentaba sin nubes y el sol comenzaba a ocultarse en un ocaso limpio y anaranjado. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Antes que se ganaran las sombras Gregorio advirti&oacute; que el viento se calmaba y las aguas se sosegaban sobre el lecho de piedras. Estuvo en la costa hasta que el r&iacute;o tom&oacute; la calma de un lago de aguas muertas. Ahora, el fr&iacute;o quemaba la cara y sub&iacute;a desde los pies hasta la garganta. Una bruma espesa y penetrante se filtraba por los agujeros de sus zapatos, traspasaba la tricota y congelaba los huesos. Prendi&oacute; un cigarro de chala y se sent&oacute; en una roca. Antes de terminarlo, se encamin&oacute; a paso lento hasta su casa. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>En el horizonte, se levantaba la luna llena completamente desnuda. Al llegar, un perro sali&oacute; a recibirlo y se qued&oacute; gimiendo a su costado. Gregorio, recostado al port&oacute;n, busc&oacute; la cruz del sur en el cielo y sacudi&oacute; la cabeza en silencio. De un sobresalto entr&oacute; resoplando el aliento. Su mujer ten&iacute;a el hogar prendido y los gurises rodeaban el fuego, mientras en la olla de tres patas herv&iacute;a un guiso de garbanzos con pimientos colorados. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;"><span style="mso-tab-count: 1;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Voy a hacer tanto humo entre las filas, que no la voy a dejar bajar a la helada, </em>repet&iacute;a Gregorio Ramos entre maldiciones y cucharadas. Amelia sab&iacute;a muy bien lo que dec&iacute;a su esposo, pero se quedaba en silencio mirando el hielo que cuajaba en los vidrios de la ventana. Despu&eacute;s de cenar, Gregorio se cubri&oacute; con el poncho de lana cruda y se fue a los plant&iacute;os con una botella de ca&ntilde;a blanca. En la punta de cada cantero, hab&iacute;a preparado un brasero con aserr&iacute;n de lapacho, aceite de pata de vaca y hojas secas de planta malva. Encendi&oacute; los braseros y se puso a hacer humo con la esperanza de que el aire caliente no dejara bajar la helada. Cada tanto un trago de ca&ntilde;a para calentarse las tripas y otra vez a llenar de aserr&iacute;n los braseros de boca blanca. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;">Antes de insinuarse las luces del alba, se sent&oacute; entre dos hileras de tomate y bebi&oacute; del pico de la botella el &uacute;ltimo trago que le quedaba. Reclin&oacute; la cabeza en el col&iacute;n del quincho de paja y sonri&oacute; por primera vez en el combate con la helada. Cuando asom&oacute; el sol, Amelia corri&oacute; al encuentro de su marido. El campo blanqueaba como una s&aacute;bana de hielo y de las tijeras de los ranchos colgaban agujas de agua. Al llegar, los braseros no humeaban. Las cortinas permanec&iacute;an bajas y salpicadas con vidrio molido. Amelia comenz&oacute; a levantar con miedo esas cortinas que se quebraban, pero se encontr&oacute; con la maravilla de una llovizna de cristales blandos que estallaban en mil colores sobre el follaje de las plantas. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;">Gregorio</span></em><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"> grit&oacute; la mujer con la voz aflautada sin dejar de levantar las cortinas que cubr&iacute;an todo el cultivo. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;">Salvaste tu cosecha</span></em><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"> gritaba a todos los vientos, sin poder evitar la alegr&iacute;a que le anudaba la garganta. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;">&iexcl;Gregorio!</span></span></span></em></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto;"><span style="mso-bidi-font-weight: bold;"><span style="font-size: x-small;"><span style="font-family: Verdana;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Sigui&oacute; llamando cada vez m&aacute;s fuerte y saltando como una cabra, sin advertir el cuerpo tendido de Gregorio en la s&aacute;bana blanca, con la sonrisa llena de hielo y los ojos cubiertos de escarcha. </span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right;" align="right"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">El Descubrimiento</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right;" align="right"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Jes&uacute;s Moraes V&aacute;zquez</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 14 May 2008 09:59:00 +0000</pubDate></item><item><title>Bibliograf&#xED;a</title><link>https://2008rosario.blogia.com/2008/031103-bibliografia.php</link><guid isPermaLink="true">https://2008rosario.blogia.com/2008/031103-bibliografia.php</guid><description><![CDATA[<p>1.&nbsp;&nbsp; <strong>Mundo de Palabras - Idioma Espa&ntilde;ol - 2do. a&ntilde;o.</strong> Ivanna Centanino - Silvia Podest&aacute; - Anna Rosselli - Andrea Savio. Ed. Fin de Siglo. </p><p>2.&nbsp; <strong>Idioma Espa&ntilde;ol II</strong> - Santillana. Nery &Aacute;lvarez - Sonia C&aacute;ceres y Equipo Santillana.</p><p>3. <strong>Idioma Espa&ntilde;ol</strong> "Segundo A&ntilde;o de Ciclo B&aacute;sico" - <strong>Espa&ntilde;ol Lengua Materna</strong> - Libro para el alumno. Mar&iacute;a Egl&eacute; Etchart - Jorge N&aacute;ndez Britos - Ediciones Rosagal - Montevideo 2000</p><p>4. <strong>Entre L&iacute;neas</strong> - Idioma Espa&ntilde;ol - 2do. a&ntilde;o Ciclo B&aacute;sico. Prof. Mar&iacute;a Antonieta Dubourg - Palacio del Libro - Monteverde.</p><p>5. <strong>Nuevo Mundo de Palabras</strong> <strong>- 2do. a&ntilde;o.</strong> Ivanna Centanino - Anna Rosselli - Andrea Savio. Ed. Fin de Siglo. </p>]]></description><pubDate>Tue, 11 Mar 2008 04:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>Bienvenido</title><link>https://2008rosario.blogia.com/2008/031101-bienvenido.php</link><guid isPermaLink="true">https://2008rosario.blogia.com/2008/031101-bienvenido.php</guid><description><![CDATA[Ya tienes weblog.<br /><br />Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora:</p> <ol>   <li> busca el enlace <strong>Administrar</strong> en esta misma página. <br>   </li>   <li>Deberás introducir tu clave para poder acceder.</li> </ol> <p><br> Una vez dentro podrás: </p> <ul>   <li>editar los artículos y comentarios (menú <strong>Artículos</strong>); <br>   </li>   <li>publicar un nuevo texto (<strong>Escribir nuevo</strong>); <br>   </li>   <li>modificar la apariencia y configurar tu bitácora (<strong>Opciones</strong>); <br>   </li>   <li>volver a esta página y ver el blog tal y como lo verían tus visitantes (<strong>Salir al blog</strong>). </li> </ul> <p><br> Puedes eliminar este artículo (en Artículos &gt; eliminar). ¡Que lo disfrutes!]]></description><pubDate>Tue, 11 Mar 2008 04:15:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
